Me acuerdo de mi primer móvil que grababa en 4K. No paraba de grabar y grabar vídeos en esa resolución, aun no habiendo dispositivo posteriormente que sacase partido a tal calidad. En esos momentos, un Jorge de hace ya unos años, se preguntaba: ¿En serio graba este móvil en 4K? La respuesta era un sí con varios asteriscos. Y esos asteriscos se siguen dando hoy en día. Pero antes de nada, voy a explicar qué es eso del 4K.

¿Qué es 4K?

Hablamos de 4K cuando una imagen tiene una dimensión de 4096×2160 píxeles. Ese formato es el que multiplica el Full HD por cuatro y se conoce por DCI 4K. No obstante, el que podemos ver muchas veces por internet, satélite, TDT en pruebas o el que graba nuestro móvil seguramente será 4K UHD. Un formato ligeramente más reducido del original, que permite guardar la proporción de aspecto 16:9, que es la que hoy en día tienen muchos dispositivos, entre ellos, las mayoría de televisores. Hablamos, por tanto, de una cantidad sustancial mayor de puntos tanto en horizontal como en vertical. Y esto es interesante, porque la información que se guarda en esos puntos es otro cantar.

Diferencias entre la proporción de aspecto de 4K DCI y 4K UHD

No todo son los píxeles

Decir que un móvil graba en 4K, no es sinónimo de por sí, de que la grabación se va a ver fantástica, nítida, clara, con un balance de blancos espectacular o con una tasa de bits deslumbrante. Simplemente significa eso, que logra captar esos píxeles, pero lo que se guarda en cada uno de ellos y lo que nos llega luego a nosotros es algo bien distinto.

Tamaño de sensor

El tamaño de sensor de un móvil y el de una cámara, no es igual. Físicamente vemos que en un móvil no sobresalen más que unos milímetros las lentes y son de un tamaño considerablemente menor. Cuanto más pequeño sea el sensor, menos luz captará, porque los fotoreceptores son físicamente menores. Y es por ello que, cuando la luz flaquea en una situación, se empieza a ver como la calidad en los smartphones cae significativamente. Pero entonces, por qué un móvil puede grabar vídeos con ese efecto wow que hoy en día abundan en la red. Este punto nos lleva hacia un aspecto que va ligado a la evolución de la fotografía y el vídeo en el móvil: El software y la Inteligencia Artificial.

Lentes de un móvil | Pixabay

El software y la IA

Ese desenfoque que te hace el móvil cuando hace una foto en modo retrato, o ese vídeo en modo cine, no es una característica física del sensor de la cámara del dispositivo, sino que se realiza mediante software y sus cálculos de la Inteligencia Artificial, con los que se detecta a la persona, logra compensar la escena mediante el HDR o alto rango dinámico o detecta las escenas para seleccionar mejor los parámetros. Esto, sumado a que normalmente este contenido lo vemos en los propios dispositivos, los cuales suelen ser de tamaño reducido, parece dar resultados espectaculares. Pero esto no siempre es perfecto, y menos, si posteriormente queremos trabajar con ese contenido en formatos más grandes.

La compresión

La compresión se lleva a cabo por la cámara para poder reducir toda la información que capta en un peso menor. El cómo realice la compresión es algo que será muy importante posteriormente porque se nota. Se nota, sobre todo, cuando además de grabar, luego editamos el contenido, ya que cuanta mayor es la compresión que tenga el archivo, tendremos una menor capacidad de trabajar con él, por ejemplo, para etalonar el color. La información que registra el dispositivo la guardará en un archivo, con mayor o menor compresión, haciendo que el resultado de ambas dos sea diferente.

En conclusión

Por tanto, todos estos puntos comentados anteriormente responden a la pregunta inicial que planteé: No, no graba igual un móvil que una cámara DSLR o Mirrorless. Tienen muchas diferencias a pesar de que ambos dispositivos digan que graban en 4K. En la mano de uno, nunca mejor dicho, estará elegir qué dispositivo se adapta mejor a lo que quiere o tiene que hacer.