¡A ser creativos!

¡Hay que ser creativos! ¡Vamos a ser creativos! ¡Que fluya la creatividad! ¿Te suena alguna de estas frases? Si es así, puede que estés en uno de esos de esos trabajos en los que la creatividad juega un papel importante en el proceso diario de realización, como el audiovisual. La creatividad es muy importante para diferenciarse, para no hacer lo que el resto hace, para no hacer lo básico, lo preestablecido, lo que va en la línea de lo común, o así lo veo yo. Pero esto no es algo que surja apretando un botón mágico, es algo que hay que propiciar -y que tiene sus trucos que ayudan-.

Papel en blanco con interrogación | Foto de Mark Fletcher-Brown en Unsplash

Las claves a tener en cuenta

Uno de esos trucos o claves es sin duda el tiempo. Hacer algo creativo requiere de su reposo, de sosiego, de poder parar a pensar sobre lo que se está haciendo y hacerlo con unas ideas claras de hacia dónde se va. Para ello, tener claros los conceptos con los que se parte es de igual manera, fundamental. Pensar por pensar va hacer que se lleve a cabo una disgregación de ideas que muchas veces van a hacer que el tiempo se dilate y que pasemos horas dando vueltas a un mismo círculo, como cuando nos perdemos en la montaña.

Lo diré una y otra vez: creatividad no es improvisación, no es libre albedrio, no es hacer las cosas sin cabeza. Es ponerle cabeza a lo que piensas, esa aplicar el ingenio en algo concreto y con una finalidad y preceptos que estén definidos. Si no, por mucho que pienses, se quedará ahí, entre los pensamientos, buenos o no, pero que con mucha probabilidad  no van a llevar a un buen puerto. Y conseguir encaminar esos pasos y por consiguiente lo que se persigue, no es algo instantáneo, ni que surge chascando los dedos: hay que darle el reposo que requiere. Y bajo mi punto de vista, ahí se verá luego, consciente o inconscientemente los proyectos hechos en masa, y los que tienen un por qué, son diferentes y aportan un valor a lo que se hace.

Bien es cierto que muchas veces no sabemos cómo llegar a un resultado, pero sabemos qué es lo que queremos, el objetivo al que aspiramos llegar. Apuntarlo, bocetarlo, pintarlo será ideal para visualizarlo y conectar de una forma visual con lo que quieres hacer, y a partir de ahí aterrizar lo que pasa por tu cabeza de una forma con mayor indefinición.

Un boceto de una aplicación móvil | Foto de Hal Gatewood en Unsplash

El lienzo del pintor

Y a veces tenemos ese proyecto, tenemos esos objetivos y ese tiempo, pero vemos que no llegamos a donde queremos, que nos cuesta navegar hacia nuestro destino, notamos que falta algo. Yo suelo decir que los ingredientes se tienen que mezclar en el recipiente indicado. Aplicado a un pintor, podría decirse que por muy bueno que sea, por muy buenos materiales que tenga, necesita un buen lienzo para poder plasmar su obra de forma óptima.

En el caso de la creatividad, aplico lo mismo: necesitamos nuestro lienzo para poder mezclar todos nuestras pinturas y aplicarlas en él. Pero, ¿a qué me refiero con lienzo? Puede que me digas: «Jorge, son ideas muy abstractas». Y te diré, sí, pero no. El lienzo de nuestro proceso creativo es el disponer de un ambiente adecuado, físico y mental. El ruido físico y mental puede enturbiar un proceso que lo tiene todo. Despejar esto hará -al menos a mí ayuda- a crear de forma más ideal.

Jorge Miralles

Comunicador Audiovisual Premio Nacional de Fin de Carrera. Actualmente trabajando como Senior Producer & Designer en el Grupo COPE

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