Desde pequeño, grabando

Desde los 14 años, ya hace casi otros 14 años, llevo usando cámaras profesionales y editando con programas de edición de vídeo avanzados. Desde muy temprana edad empecé a aprender a usar la famosa Sony HVR-Z1E, que se convirtió durante años en la videocámara que me empezó a embarcar en el gusto y el conocimiento por los aspectos teóricos y prácticos del audiovisual. Empecé a familiarizarme con el diafragma, la ganancia o la velocidad de obturación. No obstante, lo que también recuerdo de esa época son las preguntas que realizaba. Yo siempre he sido una persona inquieta y deseosa de conocer cómo funciona aquello con lo que se trabaja. Siempre aprendiendo, día a día. Gracias a ello, además de la grabación, empecé a entender cómo funcionaba una matriz de vídeo o un croma (que por aquel entonces parecía algo mágico)

Desde entonces y hasta ahora ha pasado bastante tiempo. Muchos años en los que he estudiado una carrera universitaria que no hizo sino reforzar aún más mi vocación por lo audiovisual. Aprender desde las cosas más sencillas hasta las más complejas, fundamentos del audiovisual que son esenciales. Ahora, años después, sigo aplicando aquello que hacía cuando era un adolescente que salía a grabar por la calle horas y horas de metraje: reflexión, pregunta y aprendizaje.

La reflexión

La reflexión para mí es fundamental. Mirar lo que uno hace y ver tanto las cosas que se hacen bien, para seguir haciéndolas y las cosas que se pueden mejorar para aprender de ellas. Nadie es perfecto, ni todas las grabaciones son iguales. No hay un botón mágico que le pongamos a la cámara o a la edición que nos permita replicar un buen plano. Sin embargo, sí podemos replicar aquello que vemos que es correcto e investigar aquello que podemos tener dudas. Si eso se hace cada día, al final, acabas puliendo y avanzando en el trabajo que haces.

La pregunta

Por otro lado la pregunta. A mí me encanta preguntar. Quizá hay personas que por las razones que estimen, no le gusta o no lo practican, pero no es mi caso. La pregunta para mí es algo que enriquece, suma y sirve para mejorar como profesional. El conocimiento del conjunto es, al final, un conocimiento de todos, algo que hace avanzar y que aplica hacia un bien conjunto. No hay nada de malo en preguntar, sino todo lo contrario. Gracias a ello contemplas, no solo tu punto de vista, sino el de otras personas que consideras relevante, pudiendo reflexionar y añadir más visiones hacia una misma cuestión.

El aprendizaje

Por último, el aprendizaje. Un valor que es la consecuencia de lo anterior, pero no solo de lo anterior. Aprender, en el caso concreto del audiovisual, es algo diario y constante. No se trata de solo preguntar, de analizar lo que haces, sino de ser proactivos en el campo en el que estás. Leer sobre lo que desarrollas, mirar manuales, apuntes de la carrera, tutoriales, cursos y toda la formación que uno pueda encontrar y le sea útil. Además de ello, en mi caso concreto, viendo muchos formatos, aprendiendo de lo que se hace fuera de donde trabajas, mirando fuera de tu círculo diario. De esa manera se aprende, algo constante y que enriquece a la persona en lo que hace.

La consecuencia de todo esto, o al menos para mí, es ensanchar lo que sabes, evitar quedarse estancado y mirar aquello que te gusta, como algo que evoluciona y que con todo lo anterior haces que vaya contigo, que seas parte de él y que puedas innovar en lo que haces. Un valor tan difícil como maravilloso. Una profesión de vocación de constante aprendizaje.

Jorge Miralles

Comunicador Audiovisual Premio Nacional de Fin de Carrera. Actualmente trabajando como Senior Producer & Designer en el Grupo COPE

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