Hace ya algunos años, cuando me formaba en la carrera de Comunicación Audiovisual, un profesor nos explicaba la importancia del pensamiento lateral. Quizá muchas personas no conocen a Edward de Bono, que fue quien acuñó el término allá por 1967, pero su filosofía nos puede resultar familiar. Se trata, en pocas palabras, de encontrar una solución a un problema de una forma distinta a la habitual, diferente, creativa.

Este profesor nos intentaba explicar cómo esa forma de pensar, de interpretar, nos podía ayudar a la hora de resolver procesos creativos aplicados al mundo audiovisual. En concreto se refería a procesos de postproducción de vídeo, en los que la imaginación es de vital importancia a la hora de crear elementos, con una serie de pasos y por el camino que se deben aplicar.

Del punto A al B de forma distinta

Quién no ha intentado desarrollar, por ejemplo, una animación digital y se ha encontrado con que para llegar al resultado se encuentra una serie de problemas asociados a las propias características del programa, del proceso o un desconocimiento de algún parámetro. Es entonces cuando intentamos ir de A a B pero no lo conseguimos. Muchas veces ese proceso nos paraliza durante tiempo. Lo intentamos una y otra vez, vamos a internet, nos vemos ese y aquel tutorial en vídeo, pero no lo conseguimos. Esto se puede evitar y con ello ahorrarnos todo ese tiempo de “atasco” e invertirlo para otras cuestiones.

Está claro, que lo importante es conocer aquello que estamos haciendo, y no ir de forma abrupta, sin sentido ni orden, pero eso ya lo damos por sabido. Una vez que intentas ir de A a B pero no lo consigues en línea recta, porque no sabes la manera, el camino, entonces es hora de hacerlo de forma diferente, de “forma lateral”. Pero, ¿cómo se puede pensar de esa forma?, ¿dónde se busca, cómo se aprende?

Mismo objetivo, múltiples caminos

Al final, no es otra cosa que buscar otras opciones, otros planteamientos que no son los habituales para llegar a las mismas conclusiones. Es decir, que, para llegar a un mismo resultado, muchas veces hay múltiples caminos que podemos explorar. Hay algunos que pueden ser mejores, otros más laboriosos, enrevesados o complicados, pero si sirven para evitar quedarnos varados en un lugar, bienvenidos sean. Posteriormente quedará la reflexión de cómo abordar en una próxima vez esa cuestión para trabajar de la forma óptima.

¿Cómo nos puede servir en el día a día?

La forma que aplico, cuando eso sucede, es la de parar un segundo y poner en la mesa el objetivo que se pretende alcanzar y los diferentes caminos que me pueden llevar a ello. En After Effects, por ejemplo, muchas veces hay muchos caminos cuando estás editando una composición. No quedarte solo con lo que crees más lógico llevará a intentar llevarlo por otra vía que haga avanzar y llegar al punto que deseábamos.

Por tanto, recordad que cuando estemos parados por no poder hacer aquella animación, por ejemplo, que nos hemos propuesto, no tenemos que resignarnos. Simplemente hemos de evaluar objetivamente cómo de forma distinta podemos alcanzar aquello que nos hemos propuesto . Seguro que sabemos muchos más procedimientos que nos conducen al destino. Ya habrá tiempo de, una vez hecho, evaluar cuál es el mejor para la próxima vez o de aprender el camino que desconocíamos en una primera instancia.

Jorge Miralles

Comunicador Audiovisual Premio Nacional de Fin de Carrera. Actualmente trabajando como Senior Producer & Designer en el Grupo COPE

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